Me desperté abruptamente. Aún no estoy acostumbrada a dar siestas en la tarde. Tampoco estoy acostumbrada a tener tantas horas libres.
Recuerdo aquellos días cuando solo tenía tiempo para respirar y ayudar a salvar vidas, ayudar a curar. Sí, lo sé. Se escucha ostentoso. Simple y sencillamente era un peon mas del sistema nacional hospitalario pero en este caso, si se cumple aquello que en algún momento dijo Madre Teresa de Calcuta: "lo que haces puede ser tan solo una gota en el mar...pero el mar no sería lo mismo sin esa gota". Sí. Una "interna" o una residente menos en un turno sí puede hacer la diferencia en el océano de la morbilidad.
Como decía, aun no me acostumbro a tener siestas por la tarde, ni mucho menos tener el fin de semana "libre". No es que no me guste, en efecto me parece justo, sin embargo aun me encuentro en una fase de incredulidad.
Despues de tantos meses lejos de este "blog" hoy me asaltó la necesidad urgente de arrojar algunas palabras en el teclado. Como un espasmo incontenible del alma, tal vez una convulsion emocional, jajaja (bromeo y mis disculpas para aquellos que sufren de convulsiones reales por hacer un símil para mi estado)
Los teléfonos ya no suenan. Aquellos dias de llamadas consultando por un cuadro clinico, una tarea, un caso, un parcial parecen ahora una dimensión ajena, casi de leyenda.
Los amigos de antaño, aquellos amigos externadistas con quienes nunca perdí la amistad, ahora se sumergen en su mundo de responsabilidad parental, ,de vida de hombre casado o mujer casada, o por qué no decirlo tambien de su vida de "novio futuro esposo". Parece la única dimensión ahora para ellos.
¿Y yo?...
Bueno, yo me encuentro aquí recuperándome de mi estado post-ictal emocional de sábado por la tarde, limpiando algunas ventanas, preguntando ¿dónde estan todos?
Definitivamente hay que salir de si mismo, eso no lo niego, y no es mi encuentro conmigo lo que genera en mi estas preguntas sino que hay de todas esas personas que en algun momento estuvieron perennes como mozotes en nuestras vidas. ¿Era acaso solo la necesidad de sobrevivir una etapa de sus vidas por las que estuvieron metidos en mi casa, llamandome por telefono, escribiendome correos o hablando por skype?
¿Acaso era una forma de parasitismo humana en la que el escenario ameritaba su presencia en mi vida? o ¿es acaso eso que llaman crecer?.
2.
Tomé las llaves del carro y maneje directo al aeropuerto de Comalapa. Se ponía una tormenta que se esfumó en la dirección contraria.
Siento una enorme atracción por los aeropuertos o quizá es que amo la idea de "estar yendose" o "estar llegando".
Ese intervalo en el tiempo y en el espacio en el que tu vida se detiene y la de los demás sigue.
Alguien te espera, si te conoce o no, siempre hay alguien del otro lado.
Acaba de llegar un vuelo. Algunos gritan de emoción, una madre llora. Quizá se encuentre con su hijo a quien no ve desde hace años.
Me encanta la sensación de ausencia terrenal, eso de volar, estar entre el cielo y la tierra, todo sucede abajo. Mientras vos estas ahí, en ese pájaro de acero, el aerobus, rodeada de otra gente que lleva otros sueños, otras esperanzas , otros destinos.
Donde parece que no existe el tiempo, ni Judith.
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